miércoles 20 de mayo de 2009

Carlos de Haes. Un paisajista del siglo XIX

domingo 26 de abril de 2009

Reminiscencias de Grecia y Roma en la pintura de Alma Tadema

martes 21 de abril de 2009

El rostro de la mujer en el arte

martes 30 de diciembre de 2008

Lo que contemplamos

lunes 1 de diciembre de 2008

Sembrar

sábado 15 de noviembre de 2008

Arte verdadero


domingo 2 de noviembre de 2008

Un Todo invisible

sábado 18 de octubre de 2008

No solo de pan vive el hombre

sábado 11 de octubre de 2008

La luz de la Belleza



sábado 4 de octubre de 2008

El arte revelador

La belleza en la mirada



viernes 19 de septiembre de 2008

EL ARTE, EXPRESIÓN SIMBÓLICA.( El Arte y la Belleza.)

Capitulo extraido de:
EL ARTE Y LA BELLEZA
Edt. N.A. ISBN: 84-96369-11-0
Miguel Angel Padilla

EL ARTE, EXPRESIÓN SIMBÓLICA

Solo el hombre puede apreciar el símbolo y  leer con ojos invisibles lo que las cosas evocan. La capacidad imaginativa del hombre le permite escalar a niveles de realidad que van de lo visible a lo invisible, de lo superficial a lo esencial, y por medio de la analogía relacionar las cosas de este mundo, hallando lo pequeño en lo grande y lo grande en lo pequeño. Solo el hombre puede ver en los claroscuros de una tormenta la lucha universal del bien contra el mal, o en el beso de un ángel la aspiración interna de identidad con el alma.

            Es en este punto donde tenemos   que hablar del arte, no solo como creación sensible, formal y bella, sino también de su mensaje , de su contenido.

 Es mucho también lo que se ha escrito a lo largo del tiempo sobre la importancia simbólica del arte, como elemento de transmisión. De hecho en el arte siempre se ha depositado la función de transmisión de las más elevados concepciones que el hombre hay podido tener, desde aspectos religiosos hasta el sentido de orden y justicia, todo se ha tratado de expresar siempre en símbolos a través del arte.Un símbolo es un receptáculo formal de una idea, sea esta idea superficial o profunda. El símbolo nos conduce a ella. En el símbolo se da la dualidad alma-cuerpo, continente y contenido.

Por otro lado el lenguaje del símbolo no es conceptual y lógico sino intuitivo y evocador, nos conecta por analogía natural con las ideas sin intervención de la razón.

        El símbolo puede evocar recuerdos, actúa como un catalizador de elementos asociados, ya sea por experiencia o  por convención,   pero lo que más nos interesa del símbolo es la capacidad de abrir puertas a realidades más profundas y elevadas para  despertar de alguna forma los recuerdos del alma.

    En cierto, modo esto sucede en el Arte a través de su poder  de evocación simbólica. Por ello,  en la obra de arte no solo ha  de cuidarse su aspecto formal sino la idea que encarna en ella, y ha de haber una comunión fundamental entre continente y contenido, entre la forma y el aliento que la anima, entre cuerpo y alma, como lo hay en la vida.

   El símbolo como vehículo de  una idea, como huella material, puede responder a una creación según los cánones naturales con que la vida construye también sus formas, entonces el lenguaje simbólico se vuelve universal, intuitivo, valioso en cualquier lugar del mundo pues reproduce un proceso creativo con esquemas universales naturales.            

    El hombre puede darle subjetivamente un valor simbólico a las cosas pero los verdaderos símbolos son  aquellos en los que el mensaje no depende tanto del acuerdo arbitrario sino que escapándose a la subjetividad manifiestan mensajes comunes a todos los hombres. El arte ha de apoyarse fundamentalmente en la universalidad de su lenguaje y por tanto de  sus símbolos

          Los colores son un claro ejemplo de ello. El valor que otorgamos a los colores no es puramente convencional (por ejemplo, los colores del semáforo), lo colores inducen en nosotros determinadas actitudes, puesto que canalizan determinadas longitudes de onda y  vibraciones de la naturaleza que están en consonancia con esos mismas actitudes dentro del hombre. Así cuando se habla del verde como símbolo de la esperanza, o del rojo como símbolo de la guerra, no estamos hablando de nada relativo. El verde provoca cierta serenidad, cierta proyección, cierta necesidad de continuar, de seguir, mientras que el rojo está implicando choque, conflicto, y de alguna manera necesita de una especial atención, detenerse o tener que asumir una postura.

   La Naturaleza entera, en sus realidades no solo materiales y de forma, sino vitales,  psicológicas y mentales, está íntimamente unida en una  relación de simpatía y es  precisamente el símbolo y la capacidad de la analogía la que nos permite circular por esta relación yendo de lo grande a lo pequeño, de lo visible a lo invisible.

    Podríamos decir también  que el aspecto simbólico del arte está íntimamente vinculado con la asociación de ideas. El Símbolo despierta un recuerdo. Puede despertar un recuerdo instintivo, emocional o puede ser un recuerdo del alma.

    Hay recuerdos de realidades circunstanciales, convencionales, y hay recuerdos de verdades profundas, elevadas.

    En el arte, la sabia combinación de elementos sensibles toca fibras del interior del ser humano. Emociones, sensaciones, imágenes e ideas se combinan y afloran. El arte se manifiesta como  un verdadero  conductor de la conciencia.

 La obra de arte, a través de sus imágenes, sonidos y formas puede despertar en el hombre el recuerdo de lo sublime que contiene su alma. Podíamos afirmar incluso que la contemplación de la belleza despierta la belleza interior.

         El poder evocador del arte hará aflorar nuestros recuerdos, nuestros sentimientos, nuestras huellas profundas y nuestros anhelos soñados. A veces pareciera traer, por los sutiles cauces de su lenguaje, recuerdos de la memoria de la humanidad. Realmente el arte puede evocar nuestro ser como pasado, nuestro cofre de tesoros y experiencias. Pero también puede, por su poder ascensional, elevarnos a nuestro futuro a excelsas concepciones y niveles de conciencia. El arte puede, de alguna forma, invocar ante nosotros los sublimes arquetipos, los modelos del mundo que como meta demarcan un sendero para la vida. Es una magia  superior y natural que trae ante nosotros el catalizador de nuestra propia transmutación.

            Para ello,  el verdadero acto de creación tiene que ser  capaz de unir lo que el artista ve y concibe con las formas adecuadas y perfectas, encontrando el molde que exprese la idea, esa idea y no otra, inequívoca y que conteniéndola nos conduzca a ella, no por los caminos de la razón sino de la contemplación e iluminación.

  Otro de los elementos que aparecen dentro de esta función simbólica del arte es su capacidad de reproducir tipos universales, y por lo tanto, de irnos haciendo escalar de aquellos hasta los Arquetipos.

            Por ejemplo, cuando un drama nos presenta a un mezquino, o a un héroe, no nos va a presentar una persona concreta , nos va a presentar elementos que nos permitan reconocer tipos humanos universales, obligándonos a ponernos frente a la naturaleza del hombre, frente a nosotros mismos. Es el mismo proceso que nos pone frente a ciertos misterios de la vida, a través de la luz que se expresa de forma Universal en todos los atardeceres, en los contraluces del lienzo, en la trasparencia del agua.

            Esos tipos universales son lo que al hombre le permite escalar más allá de la forma, de la simple materia, hasta esos prototipos  que a medida que se van reuniendo en elevada síntesis nos lleva a lo que Platón llamaba los Arquetipos.       

En otro nivel, la misma función simbólica del arte, nos va a conducir por un proceso a través del cual el artista, se va a ir encontrando a través de su creación, consigo mismo, a modo  de un dialogo interno. El arte saca y representa nuestro hallazgo desde dentro, aquello que hemos encontrado y que podría estar sencillamente enquistado o agazapado.

       El arte tiene esa capacidad liberadora de sacar a  la luz elementos que están en el interior 

y que necesitamos  que se expresen pero no lo pueden hacer de forma racional. Entonces pueden  aflorar través de la representación, a través de la imagen o símbolo,  a través del arte. Y es a por   medio de ese proceso que el artista puede muchas veces encontrarse consigo mismo. Es una forma, no solo de medirse sino de sentirse, de percibirse.

            Hoy en día se está empezando a valorar mucho la expresión artística como terapia de comunicación, no solo con los demás sino con nosotros mismos, rompiendo aquellos  bloqueos que desequilibran la psique.

            Pero  más allá de esa facultad de comunicación interna y externa la expresión artística se puede convertir en un verdadero poder de transformación por medio del dialogo interior que se produce en el artista. Ya no se trata de la obra de arte como objeto de contemplación y percepción para los demás, ni de una  terapia personal, sino la obra como alquimia que transforma al propio artista, como catarsis y como accesit, como conductor de la conciencia que nos permite acceder a una realidad superior, tanto  de nosotros mismos como de la naturaleza.

viernes 6 de junio de 2008

El Arte y la Belleza. Claves para entender la expresión artistica. (LA IMITACIÓN DE LA NATURALEZA EN EL PROCESO CREATIVO)

EL ARTE Y LA BELLEZA
Edt. N.A. ISBN: 84-96369-11-0
Miguel Angel Padilla

LA IMITACIÓN DE LA NATURALEZA EN EL PROCESO CREATIVO

El artista no crea de la nada, el artista no hace sino captar de un instante, de una experiencia, una idea, y luego trata de reproducirla, pero no solo de reproducir el hecho, la impronta sensible, sino aquello que vio a través ella.
Hay un debate que se ha producido durante mucho tiempo entre el arte como creación pura o el arte como imitación. Otra vez el juego de los opuestos en el que la ignorancia nos hace creer que solo un aspecto es válido cuando en verdad ninguno es posible sin el otro.

Hoy se ha despreciado en gran medida el arte como imitación, rechazando la idea de reproducir la naturaleza en aras de una tendencia hacia la creatividad “absoluta”. Pero lo cierto es que la creación pura no existe en términos absolutos ya que nada hay que no este dentro de la naturaleza y tendiendo en cuenta que nuestra capacidad de crear parte de los elementos ya dados y de su posibilidad de combinarlos. Por lo tanto, el hombre siempre que crea, siempre que se mueve, que es capaz de plasmar, no lo hace sino dentro del molde de la naturaleza.


En la Naturaleza se combinan infinitas formas pero no todas canalizan las mismas fuerzas, ni todas expresan lo mismo. La supuesta originalidad humana parte de elementos preexistentes pues no podemos acceder mentalmente a algo que de algún modo exista ya en el mundo de las Ideas. Es más, incluso las llamadas artes no figurativas en realidad lo son en cuanto a aspectos que nos habían pasado desapercibidos de esa naturaleza que siempre nos asombra. Veamos si no desde la belleza de formas de un caleidoscopio hasta las iriscencias de un coloide en suspensión en agua, desde los sugerentes surcos de la mano, al brillo traslúcido de una luna velada.


Es nuestra asombrada mirada interna o externa la que es capaz de descubrirnos un nuevo matiz o revelar un nuevo secreto de la materia que se nos manifiesta como belleza.
La imitación y reproducción de la naturaleza como copia puede, es cierto, impedir el desenvolvimiento de la mirada interna que nos pone en contacto con un aspecto de la esencia, de lo que no vemos. De ahí la necesidad de profundidad en la mirada del artista, del despertar del ojo interior. Pero también es cierto que la reproducción cuidada y esmerada, la imitación como parte del proceso artístico, puede desarrollar factores importantes.


El hombre cuando intenta imitar un paisaje, por ejemplo, o una escena muerta, en principio no pasa de utilizar una habilidad técnica. Pero esa habilidad técnica tiene un fin en sí muy importante, que es la necesidad de controlar los elementos, de descubrir los matices, el cómo se manifiestan cada uno de los factores que van a despertar en nosotros las diversas sensaciones, que van activar en nosotros la sensibilidad interna.


En el intento de imitación, en el esfuerzo de recrear lo que el hombre ve, y el esfuerzo y la dificultad que ello supone, el hombre penetra la belleza de la forma, reconoce las proporciones y desvela las manifestaciones de la vida. A través de ese proceso el hombre va escalando por los niveles de la manifestación desde la materia a realidades más sutiles que le dan vida.


Hay también, como decía el profesor Livraga, un misterioso vínculo entre lo difícil y lo válido. Cuando la dificultad técnica representa un verdadero reto de constancia, voluntad, habilidad en la ejecución, si además encarna un modelo altamente bello que conmueve al alma, la obra irradia una fuerza “mágica” extraordinaria. Pensemos por ejemplo en el Apolo y Dafne en mármol de Bernini, que puede contemplarse en la Galeria Borguese de Roma. El conjunto entero sobrecoge no solo por su belleza sino por el lo prodigioso de su ejecución.

Por otro lado, ese “ponerse a hacer” encierra en si un proceso de transformación dentro del que hace. La acción, el esfuerzo de plasmación, aunque solo sea de imitación, esconde una gran cantidad de oportunidades de desarrollo de la plasticidad del artista y de las cualidades humanas que intervienen en el proceso. No en vano la raíz etimológica de la palabra arte viene de “hacer bien”. El no ponerse a hacer, el solo pensar sobre el hacer, no transforma, lo que transforma es la acción, de ahí la importancia de cuidar y cultivarse a través de la técnica.
A través del dominio técnico la limitación formal del artista desaparece para poder dar cauce a la verdadera inspiración que ahora tiene poder sobre la materia y por tanto encarnará en ella.
Si el artista ha sabido plasmar, merced a ese dominio técnico y a su inspiración, entonces podrá transmitir un mensaje de belleza a aquel que se ponga en contacto con su obra y que como él posea sensibilidad interna.
Quien sabe apreciar el arte, internamente es un artista, solo que no sabe ejecutar el proceso que le lleva de la percepción a la plasmación.
Sin embargo la técnica sola, si bien es necesaria, no hace al arte. Ambos , técnica e inspiración, son importantes, tal y como nos lo recuerda Leonardo da Vinci cuando escribe: “ A veces se entiende por arte la técnica, sin embargo, mientras que a la técnica se llega por medio de la constancia, y por el arte de la Voluntad, el Arte real se llega por el acercamiento de la perfección interna, esa perfección del Alma que no tiene metas para medirse, ni métodos racionales para explicarlo, porque está más allá de la materia y la razón”.

jueves 1 de mayo de 2008

El Arte y la Belleza. Claves para entender la expresión artistica. (ARTE Y CREACIÓN )

EL ARTE Y LA BELLEZA
Edt. N.A. ISBN: 84-96369-11-0
Miguel Angel Padilla


ARTE Y CREACIÓN -
UNA OBRA DE ARTE TIENE VIDA PROPIA




Hoy, la sensibilidad estética ha quedado relegada como algo secundario y sin importancia. Tanto es así, que ante una obra de arte, el hombre materialista, cerrado en su propia ceguera, no va a percibir la belleza que pueda expresarse en ella o el mensaje que pueda encerrar, sino cuanto vale en el mercado o el reconocimiento y prestigio del autor.
Cuantas veces se repite aquella anécdota de Picaso, ante un cuadro de un principiante. -A esa obra le falta aun algo para ser buena,- le decía; -¿qué maestro, que le falta? – le falta mi firma y será una gran obra de arte- contestó
Un artista no es la firma. Su obra tiene que ser capaz de conmover por sí misma. La obra de arte debe de tener vida propia, tiene que ser capaz de desgajarse de su autor.
Pocos nombres de autores han llegado a nuestros días, desde aquellos tiempos lejanos donde se alzaron templos a la armonía y la belleza. Sin embargo, sus obras, desde Egipto a Grecia, desde India a América siguen conduciendo nuestras conciencias hacia regiones elevadas de la mano de lo Bello. Como máximo encontramos la firma simbólica como marca de una cofradía, o un nombre secreto.
La obra no nacía para gloria de su autor, sino que en su transmutación a través de la creación artística estaba su Gloria. Era algo que le trascendía porque encarnaba aquello que estaba más allá de él, habiendo podido vislumbrarlo dándole forma en el mundo sensible.
En cada acto creador el artista funde su forma personal con la fuerza del Demiurgo, reproduce el Poder de la creación armónica del Universo, en la medida en que despierta ese mismo poder en sí mismo. De ahí que la forma quiera reflejar su nombre secreto, el del Dios interior, y no la personalidad con que se asoma a este mundo.

El arte realmente es creación y aunque no pueda definirse únicamente como acto creativo, el arte se expresa a través de la capacidad de manejar la materia, de poder hacer que ésta responda a la propia voluntad para que hacer que encarne en ella lo que concibe la mente del autor
Cuando hablamos de materia nos que referirnos a toda estructura capaz de ser percibida, es decir a la materia como extensión de la forma. Así, la música, aunque se aleja de la materia densa, responde a formas puras, a estructuras sutiles creadas a partir de relaciones proporcionadas y armónicas. En la música, a las proporciones de espacio (sonidos) se unen los de tiempo, dando lugar a algo vivo, en movimiento.
De alguna manera, y han habido muchos filósofos que lo han mencionado a lo largo de la Historia, el hombre por medio de su capacidad creadora ha tratado de asemejarse a la función creadora de la Divinidad, del Logos o Inteligencia cósmica. Cuando el hombre intenta crear, no hace sino imitar ese mismo proceso creativo que utilizaría el Demiurgo o arquitecto Universal a la hora de construir las formas sobre las que se ha de asentar la vida.
Toda obra de arte, sea arquitectura, música, pintura, poesía, etc., es un modo particular de reproducir la creación del Mundo, ese proceso cosmogónico donde el caos, la materia primordial va a ser ordenada por el Teos, la mente del artista, haciendo emanar la Idea, el arquetipo, dando lugar a un Cosmos: la obra de arte.
Siguiendo con este patrón universal, el acto creativo se apoya entonces en el poder de manejar la forma. La forma es en esencia una estructura, una combinación de líneas de tensión combinadas en diferentes proporciones, a través de la cual puede circular una energía, puede expresarse la vida o llegar a manifestarse una idea. (la estructuras son para ser habitadas). Esto puede verse muy bien en una catedral gótica o en una composición musical.
Por lo tanto, toda forma necesita un “aliento” como esencia que la anime y le de vida. El arte se manifiesta entonces, como un acto de recreación de lo invisible en lo sensible a través del cauce de la belleza
La creación implica síntesis por lo que la mente puramente analítica jamás podrá crear. Una obra no es la suma de pinceladas, gestos o sonidos, la obra está más allá, preexiste en la mente del artista y aunque se exprese en formas jamás es generada por ellas.
El proceso creativo será entonces unir materia, forma y esencia. El artista tendrá que dominar la materia, percibir y conocer la forma y canalizar ese “aliento”. Debe ser en cierto modo un técnico, un filósofo y un mago, para recorrer el camino que le ha de llevar de artesano a artista y de artista a genio
Este proceso exige de una gran voluntad y constancia para dominar la materia, de una mente clara para ver las formas esenciales y conocer los efectos que inducen, así como de una capacidad de elevación que nos permita ser el canal de inspiración.






lunes 21 de abril de 2008

El Arte y la Belleza. Claves para entender la expresión artistica. (EL ARTE COMO VÍA A LA INTUICIÓN)


EL ARTE Y LA BELLEZA
Edt. N.A. ISBN: 84-96369-11-0
Miguel Angel Padilla


EL ARTE COMO VÍA A LA INTUICIÓN



En la larga trayectoria del pensamiento humano sobre el arte, hay un elemento siempre presente, y es el arte como lenguaje intuitivo, como un lenguaje no racional.
Desde la Filosofía Clásica, el Arte era considerado uno de los pilares culturales que junto con la política, la ciencia y la religión conformaban las cuatro caras de la pirámide civilizatoria.
De estos cuatro pilares encontramos que la ciencia, es una vía más marcada por lo racional, así como la política, como aplicación de la ley, de la organización, , de lo Justo, también es racional. Ambas se apoyan más en el encadenamiento lógico y conceptual si bien precisa en su completura del aspecto intuitivo. (La moderna neurociencia los asocia al hemisferio izquierdo del cerebro, cuyo función se centra más en el análisis, la lógica, etc.).
En cambio el Arte y la Religión son más intuicionales. Diríamos que ponen al hombre en contacto con la Idea sin la intervención del concepto, de la parte racional como fundamento del intelecto. Y lo hace a través de la alegoría, del símbolo, de la imagen.
Siguiendo con las investigaciones de la moderna neurociencia, estas vías se asocian más a funciones del hemisferio derecho del cerebro, más creativo, que trabaja a través de la síntesis, y procesa por la Imagen y el Símbolo.
Sería entonces el arte una vía que haría vibrar en nosotros elementos que nos permitirían ver a través de improntas, más que entender a través de conceptos. Por ello se encuentra a veces más cercana a la sensibilidad y al sentimiento que a la comprensión y al razonamiento.
La intuición es difícil de definir puesto que se trata de algo abstracto y el lenguaje occidental ha ido perdiendo capacidad para expresar aspectos profundos y matices sutiles frente a un crecimiento en términos técnicos y mercantiles.
Así, la intuición se percibe como una forma de reproducir, en el mundo de la imaginación, ideas a través de la resonancia y la analogía.
Platón diría de alguna manera que la contemplación de lo bello llama a nuestra belleza interior y nos pone en contacto, en la medida en que despertamos nuestra percepción interna, con el arquetipo o Idea de lo bello. Esta capacidad de resonancia, de comunicar los seres a través de simpatías armónicas, es lo que une lo interno con lo externo, lo formal con el pensamiento más elevado.
Esta característica le va a dar una inmensa plasticidad así como también el tener una gran capacidad de comunicación, y por tanto el lograr aproximarse de manera natural a la mayor parte de los seres humanos con una mínima sensibilidad
En este punto tendríamos que diferenciar la sensibilidad de la sensiblería. La segunda, nos habla de la debilidad frente a las sensaciones o emociones, la impresionabilidad abandonada al impulso, sin voluntad ni inteligencia, mientras que la sensibilidad nos habla de la capacidad de reacción frente a lo estético, lo armónico o lo bueno, al tener un alma presta y unos sentidos internos despiertos.

sábado 12 de abril de 2008

El Arte y la Belleza. Claves para entender la expresión artistica. (INTRODUCCIÓN)

EL ARTE Y LA BELLEZA
Edt. N.A. ISBN: 84-96369-11-0
Miguel Angel Padilla




A través de estas páginas quiero compartir con todos una reflexiones que terminaron componiendo un libro, que finalmente vió la luz.

INTRODUCCIÓN

Como tema de reflexión, el Arte supone un mundo apasionante, con infinidad de matices, sugerente y a la vez profundo, pero por su propia naturaleza, difícil para ser abordado desde un punto de vista racional y lógico.
¿Qué decirle a quien contempla extasiado una obra de Cánova o se eleva con las notas de una flauta en el desierto, o quien pasea al atardecer ante las columnas de Karnak o se sumerge entre los versos de Rubén Darío...? No, evidentemente el lenguaje del arte nos habla en “otro idioma” y nuestro intento de estructurarlo en un análisis únicamente racional nos dará tan solo fragmentos de un cadáver.
Sin embargo, el arte es un elemento profundamente unido a nuestra naturaleza humana, a través del arte damos y a través del arte recibimos y aunque se precisa despertar un cierto “sentido interno” para poder ver y escuchar a través del arte el escondido secreto al que nos lleva, el profundizar en torno a su esencia y la de la belleza, el ahondar en la naturaleza humana a modo de reflexión filosófica nos podrá poner en sintonía, abrir oportunidades de comprensión y percepción de esos “sentidos internos” o “sentidos del alma”.
Este pequeño libro nace entonces no como un estudio académico sobre el Arte y la Belleza, sino como el esfuerzo de reunir una serie de ideas que apunten a despertar o a reforzar esa sensibilidad interna necesaria para vivir el arte y crecer internamente a través de él.
Hay dos razones importantes que me llevaron a escribir este pequeño libro: una, el ser una persona que ama profundamente la belleza y la entiende como una de las vías de accesit más directas para poder entrar en contacto con ideas realmente elevadas. Y la otra un cierto desconcierto y pérdida de finalidad que se puede apreciar en el arte durante los últimos decenios, encarrilado en ocasiones por una visión alejada del hombre y su sensibilidad.
Este siglo XX ha sido un gran atanor de transformaciones, pero la gran velocidad de muchos de los cambios producidos ha impedido que pudieran ser asimilados. En demasiadas ocasiones hemos querido vivir una sensación de grandeza tan solo a través de una creatividad y originalidad que rompiera con todo y que trataba de justificarse a sí misma.
Se rompieron muchos moldes anquilosados, pero también a veces, con los tiestos rotos de esos moldes viejos se arrojaron principios e ideas que son consustanciales al hombre.
Infinidad de corrientes han ido entretejiendo el tapiz del último siglo. Muchos grandes artistas han pasado anónimamente, otros lograron abrirse paso a través de la espesa sociedad de consumo, pero por desgracia se instaló “oficialmente” un relativismo a ultranza que hacía que se perdiera el sentido y la finalidad del arte, y se desvinculara éste de la belleza. Esta pérdida de finalidad sobrepasó la saludable relatividad para instalarse en la “relatividad absoluta” donde todo vale en nombre de la originalidad. ¿Y si se uniesen originalidad y belleza?, ¿y si el esfuerzo se abriese paso sobre la comodidad que por desgracia se disfraza tanto de creativa?.
De algún modo este arte, como expresión sublime, que sienten hoy día tantos artistas ignorados debe reencontrar su identidad.
Si bien es cierto que el arte precisa de una plasticidad dinámica de lo que está vivo, que hay muchos elementos relativos y subjetivos, también es cierto que el arte debe vencer el discurso ambiguo que suena a demagogia , a esa necesidad de agradar a todo el mundo no diciendo nada, solo cosas imprecisas que tratan de contentar a todos y a nada comprometen.
.

Pero nada más alejado de la ambigüedad que la creación artística siempre comprometida con las aspiraciones estéticas del autor, plazcan o no a una sociedad mercantilista.
Hoy surgen de nuevo almas jóvenes que, libres de ataduras, quieren recrear un nuevo arte, llenarlo con un contenido que enraíce con lo más profundo y bello de la naturaleza humana

Te propongo lector, hacer un pequeño viaje juntos, de la mano del hilo de la reflexión filosófica, y sumergirnos después en los pensamientos de muchos pensadores y artistas, que han sido verdaderos maestros a lo largo del tiempo y que han hablado de la belleza, de la estética y del arte. Con sus pensamientos podemos recrear ideas que por viejas parecen nuevas, en torno a este elemento que forma parte tan íntima de nuestra vida. Ideas que han relacionado el arte con una plasmación formal de un accésit, de una intuición de mundos bellos, de mundos elevados.

domingo 6 de abril de 2008

Pensamientos escogidos en torno al arte (I)


“Si quitáis de nuestros corazones el amor a lo bello, nos quitaréis el encanto de vivir.”
Rameau

“El acceso permanente a los mundos estéticos es privativo de las almas estéticas.”
J. A. Livraga

"En cierto modo, la búsqueda de inmortalidad del hombre se satisface en la Belleza."
M. Sándalo

“Lo espiritual y lo natural forman un todo invisible. Esto es lo que constituye la particularidad de la obra de arte.”
Hegel

Cuando la luz de la belleza
toca el aspecto visible del hombre,
se expresa en elegancia.
Cuando se refleja en sus
acciones es cortesía.
Cuando impregna sus emociones y sentimientos
se manifiesta como bondad de corazón …
…y cuando ilumina las Ideas,
la belleza es Sabiduría.
M. Sándalo

“Aquel a quien la naturaleza empieza a revelarle su secreto, se siente irresistiblemente atraído hacia su intérprete más digno: el arte.”
Goethe

“Cuando percibimos la verdad que radica en la naturaleza, en la misma alma de las cosas, descubrimos también la belleza que constituye la poesía de la vida, el aspecto poético de la verdad.”
Sri Ram

“La armonía es el alma del mundo.”
Pitágoras
“El arte se ha de caracterizar por su contenido trascendente que en lugar de inducir al hombre hacia lo vulgar y cotidiano lo ayude a remontarse hacia lo bello en sí.”
Delia S. Guzmán

“Las formas del arte son copia directa, revelación inmediata de las ideas divinas, de las ideas que han actuado en la Creación.”
María Zambrano
“Nos hacemos semejantes a lo que contemplamos.”
Aforismo griego

“El arte puede elevarnos o hacernos vilmente egoístas, fijarnos en un mundo sensible o atraernos hacia las esferas sublimes de la espiritualidad.”
Hegel

lunes 24 de marzo de 2008

El paisaje evocador de Claude Lorrain.



Claude Lorrain

Claude Gellée (Lorrain) nació el 1600 en Chamagne, Francia. En marcado dentro del Clasicismo.

Ver diapositivas de sus cuadros

"Aquí entre vosotros está un hombre perfecto (dijo Goethe), él supo no solo pensar sino transmitir lo bello; en su alma, cada vez, nace un mundo que pocas veces se encuentra en la realidad. Sus cuadros está penetrados de una verdad elevada, pero en ellos no hay realidad concreta. Claude Lorrain estudió y conoció el mundo real en sus más mínimos detalles; pero este saber fué solo el medio para expresar el maravilloso mundo de su alma."

viernes 7 de marzo de 2008

Alma-Tadema en su casa




Sir Lawrence Alma-Tadema (1836-1912). Nacido en Dronrijp, Holanda, su nombre original es Lorens Tadema. Nacionalizado inglés a los 43 años de edad. Pintor victoriano romántico de retratos y escenas cotidianas de la vida en el antiguo Egipto, Grecia y Roma antiguas. Sus cuadros estan cargados de una gran sensualidad y estética. Las investigaciones sobre arqueología que realizó las plasmó en sus lienzos, siendo inspiración hoy dia para directores de cine de Hollyvood y prestigiosos decoradores que buscan la evocación griega y romana en la creación de ambientes.

En http://www.decorarconarte.com/ encontrarás los más bellos cuadros a precios muy económicos que pondrá un verdadero toque de belleza y distinción en tu hogar u oficina

martes 22 de enero de 2008

Decorarconarte.com Una tienda virtual que pone el arte y la belleza al alcance de todos


http://www.decorarconarte.com/ es la tienda virtual de la que fué la mítica tienda de decorarción en Málaga "TEBAS DECORACIÖN", cuyas colecciones durante varios años atrajerón a público de muchos luagres del mundo. Tras su cierre al público "TEBAS DECORACION" se traslada ahora al mundo virtual con "Decorar con Arte", con el mismo cariño y dedicación que han recibido nuestros clientes tantos años en el establecimiento de Málaga.

Pensamos que el Arte vinculado a la Belleza necesita un espacio en nuestros ambientes, en el mundo que nos rodea.

Algo cambia en nuestras vidas cuando estamos rodeados de belleza. Como decía Bécquer: “El espectáculo de lo bello, en cualquier forma en que se presente, levanta la mente a nobles aspiraciones.”